Historia de Familia Figaredo

Todo empezó con una pregunta de un adolescente a su abuelo materno. Esto ocurrió al final de la década de los 50, durante un viaje en el antiguo Ford pickup desde el sector Culebras del barrio Guamaní de Guayama a San Juan. La pregunta fue: ¿En qué lugar de Asturias vivía el bisabuelo Rafael Figaredo Orraca al iniciar su viaje a Puerto Rico? Su respuesta fue "Infiesto", la capital de la provincia de Piloña. Con ese nombre del pueblo grabado en su mente, el adolescente quedó obsesionado por visitar el lugar de origen del bisabuelo materno.

Después de sus estudios en medicina, y haber ingresado a la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, fue asignado a la Base Aérea de Torrejón, cerca de Madrid, España. El deseo de explorar sus raíces en Asturias lo llevó a viajar a Infiesto con solo un certificado de matrimonio del bisabuelo que establecía a Bilbao como lugar de nacimiento. Nos reunimos con el párroco Don Víctor de la Iglesia de Infiesto, donde también existió el antiguo orfanato donde el bisabuelo residió. Él afirmó que Bilbao no podía ser. Sugirió Viyao, pues Bilbao no existía en esa área. Nos dirigimos a la parroquia de Borines, donde se guardaban los archivos sobre nacimientos, matrimonios y defunciones de la región. Después de varios viajes, se logró recopilar información y trazar nuestras raíces hasta mediados del siglo XVIII.

Gracias a esa información, pudimos apreciar la situación en que nuestro bisabuelo, Rafael Figaredo-Orraca, huérfano, había vivido. Un ambiente rural con pocos recursos económicos, evidencia de epidemias y fallos agrícolas debido a plagas, proveía pocas esperanzas de éxito. El deseo de buscar nueva vida en América lo motivó a tomar la gran decisión de abordar un barco para la travesía a Puerto Rico. No tenemos datos sobre el viaje, pero pudo haber sido en un barco de vela o de vapor primitivo. Hubo ciudadanos que se dedicaban a ayudar a los inmigrantes a establecerse en la isla, y él escogió a Patillas como su destino final. Existía en el área una industria azucarera incipiente y terreno agrícola disponible. Amparado por la Cédula de Gracias de 1815, contrajo matrimonio con María de las Mercedes Galio Bossolo y tuvieron cuatro hijas. Años después de la muerte de la señora Galio, él contrajo matrimonio con Elvira de Santiago Rodríguez, "Mavilla", y procrearon cuatro hijos, incluyendo a mi abuelo, Arturo Figaredo de Santiago. Se establecieron en el Sector Jacaboa de Patillas, en una finca agrícola. Fue elegido a la alcaldía de Patillas en tres ocasiones. Fue prominente defensor de la corona Española en la Isla, y miembro del Contingente de Voluntarios para la Defensa Española de Puerto Rico durante la Guerra Hispanoamericana. Su muerte súbita a principios del siglo 20 dejó la finca en manos de familiares.

Varios años después se trasladaron al Sector Culebras del Barrio Guamaní de Guayama, al comprar una finca con casa rural. Esta fue sede de la elaboración de aceite de hoja de malagueta (bay oil) usado en la manufactura de alcoholado y perfumes. Los Hermanos Rafael (Fello) y abuelo Arturo manejaban la operación. A la muerte del tío Abuelo Fello, Arturo pasó a dirigir la empresa. Éste contaba con empleados leales que trabajaban con gran energía, manteniendo la producción, la cual se prolongó hasta los años sesenta, cuando, debido a problemas serios de salud del abuelo, cesaron las operaciones. Recuerdo haberlo acompañado a entregar un drón de aceite de malagueta al alcoholado Santa Ana en Bayamón — semanas de trabajo condensadas en un contenedor.

Recordamos con gran nostalgia la belleza del Sector Culebras en esos tiempos; se distinguía por la abundancia de flores, mariposas y chupaflores. El olor a flores y alcohol impregnaba el lugar. La casa original fue destruida por un incendio que la familia nunca olvidó. Abuela Tití y abuelo Arturo fueron responsables de nuestra formación como ciudadanos. Admiramos su dedicación a la familia, al bienestar de sus empleados y la promoción de educación y buenos principios en sus descendientes. Estos abuelos ejemplares fueron los pilares que mantuvieron a la familia unida en tiempos difíciles. Abuela Tití se distinguía por su habilidad culinaria, especialmente los postres de frutas abrillantadas, pastelillos, mantecado casero, etc. Tuvo entrenamiento de enfermera básica y era de gran ayuda cuando enfermábamos en la niñez. Abuelo era un trabajador incansable en la finca y en la fábrica. Persona de principios y valores bien fundados por sus padres. Sus empleados eran como familia para él. Mantenía a sus nietos repletos de frutas, dulces, y nos proveía de mascotas compañeras. Recuerdo al pastor alemán Teddy, y la yegua que recibí de regalo de Reyes, que me acompañaron por varios años.

II