Rafael Figaredo Orraca, Bisabuelo

Durante el transcurso de su vida, Rafael Figaredo Orraca demostró lealtad a sus principios de buen ciudadano, perseverancia al afrentar obstáculos y tenacidad en luchar para alcanzar metas trazadas.

Tras su nacimiento en un contorno de campesinos, en pobreza y perder sus padres en la niñez, su vida tomó un curso positivo, al recibir alojamiento y educación en el orfanato de Infiesto, ciudad de la provincia asturiana de Piloña.

En plena adolescencia, se trasladó a Patillas, Puerto Rico, a participar en la industria agrícola azucarera de la región. Ciudadanos españoles lo acogieron y facilitaron su adaptación. Lo eligieron alcalde en tres ocasiones.

Dos matrimonios produjeron descendientes que manifestaron amor a la educación y al trabajo. Distinguimos al Tío Rafael (Fello) y Abuelo Arturo, que manejaron la operación de la malagueta en Guamaní. Ramona, hermana del bisabuelo, lo visitó en Patillas cuando contemplaba casarse en Viyao. El bisabuelo, Rafael, le facilitó fondos para construir su casa, que todavía existía en su lugar de nacimiento. La lealtad a su familia y compueblanos se manifestó en sus acciones.

Demostró su lealtad a su patria, España, participando como voluntario en las milicias, para la defensa de Puerto Rico durante la Guerra Hispanoamericana, viendo acción en las áreas de Arroyo y Guayama.

Su muerte súbita en Jacaboa, mientras trabajaba en reparar el techo de su casa, marcó el final de una travesía llena de situaciones.

Familia

Tío Cuquín (Jose Arturo) Figaredo López

De nuestros tíos guardamos muchos recuerdos; aunque nuestros padres se mudaron a San Juan, siempre frecuentábamos la finca en Guayama. Tío Cuquín (José Arturo), el mayor, nos proyectaba un espíritu de confianza y seguridad. Confidente de los abuelos y nos trataba con mucho cariño. Recuerdo el día que me invitó a acompañarlo a cazar patos en Pozuelo, en compañía del Dr. Pérez, médico cirujano de Guayama. No vimos muchos patos y regresamos con las manos vacías, pero disfrutamos mucho. Dr. Pérez fue el médico que operó a mi abuela en medio de una noche en la Clínica Lafayette de Arroyo, para liberar una hernia de ombligo estrangulada y así salvarle la vida. Tío Cuquín se estableció en Guayama y se dedicó al sector de seguros y bienes raíces. Casado con tía Carmita Meléndez, tuvo tres hijas: Carmencita, María Dolores (Malole) y Cochita, y un hijo: José Arturo, ingeniero tecnológico, siendo él y sus hijos los que conservan el apellido Figaredo en Puerto Rico.

El padre de tía Carmita, don José María Meléndez, casado con Dolores López (Doña Lola), era comerciante, localizado en una de las esquinas de la plaza del pueblo, con su tienda de zapatos "La Favorita". Se especializaba en la línea de zapatos "Buster Brown" para niños, y "Roble" para adultos. Muchos zapatos elegantes para damas. Don José compraba zapatos en Nueva York y su selección siempre era superior a sus competidores. Le enviaba a nuestra abuela Tití muestras de zapatos para que ella se los probara y que escogiera sus favoritos sin tener que ir al pueblo. Éste demostraba la calidad de persona que era don José y su atención personal a los compueblanos.

Tío Alfredo Figaredo López

Un ser humano de principios y de inteligencia extraordinaria. Se fue a los Estados Unidos a cursar estudios en Ciencias Naturales previo a Medicina. Fue de la primera clase graduada de la Escuela de Medicina Tropical en 1954 — reconocido como el mejor estudiante en Pediatría — y estableció la primera residencia de psiquiatría pediátrica en Puerto Rico. Trabajó incansablemente junto a tía Alina Abolafia y su hija Lina. Lina trabaja en el Departamento de Protección Ambiental, en Washington DC. Está casada con Badri Younes y tienen tres hijas y un hijo. Tenemos a tío Alfredo y tía Alina en nuestro pensamiento por siempre por sus atenciones con la familia y con su país.

Tío Toñito (Sixto Antonio) Figaredo López

Tío Toñito (Sixto Antonio) tuvo con Alice Zepenfeld una hija, Yvonne Marie, que reside en España. Fue ejemplo de superación, constancia y autosuficiencia para todos los ciudadanos puertorriqueños. Miembro voluntario del Regimiento 65 de Infantería de Puerto Rico, que participó en la Guerra de Corea, sufrió heridas severas en el campo de batalla que casi le costaron la vida. El ambiente frío de Corea del Norte en invierno evitó la muerte por hemorragia, combinado con la milagrosa asistencia en el campo de batalla de Luis Enrique Torregrosa, su compueblano y amigo de niñez, quién lo recogió. El Dr. Coco Vicens, compatriota, lo atendió y pudo sobrevivir. A pesar de perder un ojo y el daño a su movilidad, vivió una vida completa, con máxima independencia. Se casó con tía Sonia Angelí. A su regreso de Corea tuvieron tres hijos: Antonio, Milagros y Lourdes. Yo todavía recuerdo con gran emoción la llegada de tío Toñito al campo de Culebras, después de una larga convalecencia. A su llegada a Puerto Rico, había ordenado un auto con adaptaciones especiales que le permitiera conducir. Era descapotable y muy bonito. Cuando entró al sector Culebras, fue recibido por los empleados de la fábrica. Lo cargaron en hombros, aplaudiendo y cantando, y lo trasladaron hasta la casa de mis abuelos para que se abrazaran. Yo presencié este emocionante encuentro a los 8 años de edad y nunca lo olvidaré.

Tía Pabel (Isabel) Caolo Figaredo

Tía Pabel (Isabel) se casó con tío César Caolo, Ingeniero de profesión. Tuvieron tres hijos: Dr. Héctor Nicolino (Nicky), Dentista, César Arturo (Tito), Instructor de tenis en Florida, y Lizette, Propagandista Médico. Fueron los primos con quienes más alterné en la niñez. Recuerdo el gran esfuerzo y dedicación de tía Pabel en el cuido de tío César durante su enfermedad y su dedicación a tío Osvaldo, proveyéndole dirección y asistencia, como le prometiera a abuela Tití. Su corazón era de oro para su familia y para todo el que requería su ayuda. Siempre recordaremos su entusiasmo y dedicación a la familia.

Tía Virín (Elvira) Gotay Figaredo

(Elvira) con su personalidad tranquila y su gran amor por la familia, cuando niña, contrajo difteria y estuvo gravemente enferma. Fue salvada por una traqueotomía. Se casó con tío Pepín (José Manuel Gotay). Era ingeniero electrónico, y trabajó con la Agencia Aeronáutica Federal (FAA). Era de carácter servicial, muy amante de las comunicaciones y la pesca. Llenaban de cariño a sus sobrinos, y los tengo en mi corazón. Su hijo Padre Tarcisio, asignado al Vaticano por varios años, dirigió después la Iglesia Santa Teresita en Puerto Rico — su muerte inesperada fue muy sentida. Su hija Elaine, periodista, reside en Estados Unidos.

Tío Osvaldo Figaredo López

Tío Osvaldo, desde temprana edad, tuvo una condición mental; pero a pesar de su condición, vivió una vida ejemplar. Abuela Tití, tía Pabel y tío Alfredo crearon una red de apoyo y cuidado al querido tío. Tío Alfredo se dedicó a la medicación, necesaria para mantenerlo en buen estado mental. Tía Pabel dedicó muchos años de su vida al cuido y supervisión del tío Osvaldo. En sus mejores momentos: trabajó en el Hotel Concord del estado de Nueva York. En las montañas Catskills, favorito de veraneo de los neoyorquinos. Se dedicaba a distribuir las toallas a los bañistas durante el día; de noche tocaba los palitos con la orquesta del hotel. Le llamaban el chico Figaredo y era muy querido en el hotel. En Puerto Rico fue asistente del licenciado Nando Recio, conocido de la familia; éste confiaba en tío Osvaldo y le asignaba sus encomiendas de trabajo, lo cual el tío apreciaba. En los últimos años de su vida, ingresó en el Hogar de la Providencia en San Juan, donde asistía a las monjas con tareas sencillas y proveyendo asistencia a otros residentes en el hogar. Él nos regaló varios momentos jocosos y era muy perspicaz con sus frases, como: "La rubia al escape".

Aída Figaredo López, Nuestra Madre

Nuestra madre, Aída Figaredo López, la hermana mayor, estudió magisterio en la Universidad de Puerto Rico. Ahí conoció al tercer día de clases al que sería nuestro padre, Rafael Pérez Mosquera, natural de Humacao, y también maestro de escuela. Tuvieron tres hijos: Rafael, Carmen Aída y Arturo. En los años 40, la primera asignación como maestro era donde surgiera la vacante en su concentración. Estos años fueron de muchos sacrificios familiares debido a las transferencias de trabajo de nuestros padres. Vivimos en Hormigueros, Gurabo, Río Grande, Guayama, y finalmente en Río Piedras, durante la trayectoria de nuestro padre en el sistema educativo. Nuestra madre sacrificó su vida académica por la vida familiar, apoyando a nuestro padre hasta que lograra sus metas en el Departamento de Educación. Nuestra madre fue una mujer de profundas creencias religiosas, practicándolas continuamente durante toda su vida.

Rafael, Hermano Mayor

Rafael, el hermano mayor, el cual hizo la pregunta al abuelo sobre el lugar de partida del bisabuelo, continuó su trayectoria: estudió Medicina, fue médico de pilotos en la Fuerza Aérea Americana y tuvo un entrenamiento en Dermatología en la Universidad de Harvard. Se distinguió al ser nombrado residente en Jefe en su último año de estudios. El primer puertorriqueño en completar estudios post grado en Dermatología en Massachusetts General Hospital, el principal hospital de entrenamiento de la Universidad de Harvard. Con su esposa, Nilda Méndez Nieves, criaron a su hijo Rafael, abogado analista de la compañía de seguros Equitable. Casado con Kristen Elder y su hijo Javier, vive en Carolina del Norte. Su hija Roxana, es profesora titular de Arte en la Universidad de Carolina del Norte de Chapel Hill. Casada con Mario Marzán, son expertos de la caminata de Santiago en Galicia. También han colaborado en la recopilación del árbol genealógico.

Cuando el adolescente le preguntaba al abuelo materno sobre dónde vivía el bisabuelo asturiano al emigrar a Puerto Rico, existían familiares viviendo en el área de Infiesto. Su hermana Ramona había visitado a su hermano Rafael en Patillas y él le ayudó económicamente a construir una casa campestre en Viyao. Esa fue la casa en que ella vivió al casarse con Benito del Valle. Esa casa todavía existe. Los descendientes de ese matrimonio continuaron viviendo en el área y los conocimos.

Nuestra visita a Asturias al final de los años setenta fue un encuentro cargado de emoción y la prima asturiana contemporánea de abuelo Arturo casi se desmaya de emoción. Ella había soñado la noche anterior que familiares provenientes de América la visitarán. Fueron muy amables con nosotros y tomamos fotos de la unión familiar. En nuestra última visita al lugar donde residían, sólo vivía un primo, descendiente de una nieta de Ramona. Él administraba el bar/restaurante antiguo perteneciente a la familia.

Encontramos varias personas con el apellido Figaredo en el área de Infiesto pero no hemos logrado establecer parentesco, en registros oficiales. Creemos que la omisión en registrar nacimientos y matrimonios a principios del siglo diecinueve podía ser responsable de esta situación. Éstos tenían gran parecido físico con nuestras tías y tíos en Puerto Rico.

Pensamos visitar en el futuro al primo residente en 5ta. Eulalia de Cabranes para darle copia del libro genealógico con información de los antepasados, con los cuales compartimos contenido genético. Hemos encontrado que somos una mezcla genealógica de varios pueblos en la Península Ibérica y otros lugares como Italia del Norte de África, además de la sangre criolla puertorriqueña.

Hermana, Carmen Aída

Mi hermana, Carmen Aída, nació en la finca de Guamaní. Debido a las transferencias de trabajo de nuestros padres a varios pueblos de la isla, Carmen Aída permaneció al cuidado de los abuelos en la finca de Guamaní. Ella recuerda vivamente que durante una estancia de verano en Río Grande, donde se encontraban sus padres y hermano Rafaelito, añoraba intensamente a sus abuelos y a Guamaní. Fue tan intenso ese deseo, que un día hizo una mochila y sin encomendarse a nadie, emprendió un viaje de Río Grande a Guamaní. Su travesía fue de corta duración, ya que al pasar por la escuela a la salida del pueblo, unas maestras la reconocieron, y la llevaron a la oficina del Director de la escuela, que era nuestro padre. Eventualmente, toda la familia pudo mantenerse unida, ya que nuestro padre fue trasladado por motivos de trabajo a Guayama. Así que hubo un final feliz. En 1959 Carmen Aída volvió a vivir con sus abuelos en Guamaní durante un año, regresando luego a Río Piedras, junto a sus padres y hermanos.

Hizo estudios de Audiología en Syracuse, N.Y. Luego de casarse con el economista James Johnson, él estableció un negocio en Nigeria, donde vivieron varios años. Con los hijos, se mudaron a España, donde crecieron y se educaron. Su hijo James (Jimmy) estudió ciencias aeroespaciales, y trabaja en España con Airbus. Justin estudió Administración de Negocios; casado con Wilma Sierra, se encuentran viviendo y trabajando en San Diego. Tienen dos niños: Matteo e Isabella. La conexión de Carmen Aída con España y su vivo interés por descifrar nuestra genealogía, facilitaron viajar, colectar, analizar y organizar la data del árbol genealógico.

Hermano Arturo

El hermano Arturo, abogado de profesión, tuvo grandes logros trabajando con un prestigioso bufete en Puerto Rico. Debido al quebrantamiento de su salud, tuvo que retirarse de su trabajo. Se casó con Ángela de Jesús, abogada y jueza en el sistema legal de la isla. Después de nacer Ángela Pilar, ellos se divorciaron. Ángela Pilar logró una maestría en Psicología y reside con su familia en el estado de Florida. En su segundo matrimonio con la Lcda. Socorro Cintrón, tuvieron tres varones: Arturo, Alfredo y Antonio (QEPD). Arturo estudió arte en la Universidad de Chicago y en la Escuela del Instituto de Arte de Chicago (SAIC). Es especialista en artes gráficas y trabaja con una compañía de publicidad como director creativo. Está casado con Susanne Ortiz, que hace estudios de Farmacia. Alfredo Pérez Cintrón, segundo hijo, estudió medicina en la Escuela de Medicina de la UPR. Ingresó en la Fuerza Naval del ejército de los Estados Unidos y ha tenido una trayectoria distinguida como médico-cirujano de vuelo. Ha participado en misiones en el Oriente Medio y Europa. Actualmente está destacado en la Base Naval de Rhode Island. Antonio, quien murió en la adolescencia, lo recordaremos siempre.

IV